martes, 20 de octubre de 2015

Murales de Vela Zanetti en la Diputación Provincial de Burgos

José Vela Zanetti
José Vela Zanetti nació en Milagros (Burgos) en el año 1913 y murió en Burgos en el Hospital Yagüe en 1999. Hijo de una italiana  y un padre veterinario y republicano, con ideas liberales afines a la Institución Libre de Enseñanza, en cuyos principios educó a su hijo y que fue fusilado en la Guerra Civil española. Trabajaba en León, donde Vela comenzó su carrera como pintor.
En el año 1933, Vela viajó a Italia a aprender de las obras y el estilo al fresco que allí había, becado por la Diputación de León. Allí recibe una gran influencia que luego se reflejará en su obra.

Vivió en Madrid, donde participó en la contienda defendiendo la República Española, en puestos militares primero, y de propaganda después. Finalmente se incorporó al Servicio de Recuperación y Conservación del Tesoro Artístico.


A partir de 1939, como gran parte de los perdedores de la Guerra Civil, inició en tierras francesas un largo exilio que le llevó a varios países; a la República Dominicana, en donde fue director de la Escuela Nacional de Bellas Artes y realizó un buen número de murales, en Nueva York y en México, para medirse con los muralistas mejicanos, hasta su regreso a España en 1960.

Vela estuvo comprometido con las libertades y los derechos humanos y pintó para la sede de la ONU en Nueva York, cuando España aún no pertenecía a la organiza


ción, un mural de condena del genocidio y el racismo, lo que supuso su consagración internacional. 
En 1960 Vela Zanetti regresa a España, establece su residencia en Madrid, compra en Milagros la casa en la que nació e inicia una frenética actividad artística. 


Mural del Cid. 
Este mural fue pintado en el año 1965. La obra, en la cúpula de la Diputación, ocupa 200 metros cuadrados. Se trata de un mural creado para ser contemplado desde lejos, en el que plasmó una imagen nueva y joven del Cid Campeador, que exalta su valor individual. Quiso que el espectador sintiera que es a él a quien el héroe ofrece su victoria.

Tardó tres meses en pintar el fresco, lo que le produjo mucha fatiga, ya que debía subir a un gran andamio. Sin embargo, en total, esta obra le llevó cuatro años de trabajo, ya que realizó cientos de bocetos hasta llegar a la idea final. Con dichos bocetos llevó a cabo una exposición en Madrid.

El Cid en los murales de la Diputación Provincial no parece ser servidor de ningún señor. Parece más bien servir a unos ideales que encarna con una plenitud desbordante. Parece que el Cid proclamara que está dedicando su vida no a algo que le haga marchitarse, ni que esté cegado por la ambición, sino que ha encontrado una aventura mediante la que ha conseguido sentir la plenitud más absoluta de la vida. La clave de este mural es la verdad de sus personajes, frente a las pinturas idealizadas comunes de la época.

Hay quien dijo de la obra venía a ser la desmitificación de Rodrigo Díaz de Vivar, porque el buen Cid y sus mesnadas, son las gentes que con sus rasgos étnicos vemos por estas tierras empuñando el arado o el volante de un tractor. Rostros cetrinos, enjutos de carnes, apergaminados por el sol y resecos por el frío de Castilla. Gentes con las que el pintor convivió mucho tiempo en Milagros, que sufren y trabajan,  y que plasma en su pintura porque admira. Para él, ellos encarnan en su sencillez la posible y maravillosa aventura de la vida. Comportándose de muy diversas maneras, todos se comportan al estilo del Cid, es decir, liberándose convencidamente y por elevación.

El Cid se nos presenta como un valedor de la osadía, un enfrentado con la muerte, un luchador que ambiciona la libertad y que demuestra no pertenecer a la categoría de los mandados.
El esfuerzo realizado por Vela se planteó para que los espectadores viesen el muro como una totalidad y no como un teatro con personajes diversos que amenazan con caer desde la cúpula. No nos pide que nos arrodillemos ante ella, sino que nos compenetremos profundamente con su sentido y logremos entenderlo.

Hay que decir que esta obra fue filmada por Berzosa, director de cortos francés, que realizó uno llamado Matar el recuerdo tradicional del Cid, el cual fue proyectado en el festival de San Sebastián, cuando Berzosa fue premiado como director de cortos. Aunque su trabajo no fue adquirido en España por TVE, sí fue difundido en Francia.


Mural de la Jura de Santa Gadea
Está pintado en uno de los lados menores del rectángulo que componen todo el conjunto que rodea la cúpula de la Diputación Provincial de Burgos. Está distribuido de forma que los únicos elementos arquitectónicos son el altar, algunas piedras y el crucifijo en el lateral, de inspiración románica, recordando a la iglesia donde se produjo la escena.
​Aparecen en primera plana los dos protagonistas de la escena, El Cid y Alfonso VI, enfrentados, ofreciendo únicamente el rostro orgulloso del monarca castellano. Ciñe una corona y una capa con la que se cubre el hombro dejando al descubierto la mano con la que jura. 
El Cid viste cota de malla, capa, casco, capa y guantes. Los personajes del fondo representan a los aliados del Campeador y entre uno de los caballeros se observa un hombre de pelo blanco, es el propio autor, que se incluye mediante un autorretrato en la mítica escena del Cantar.

Vela Zanetti tuvo que soportar que los murales que él había realizado como una ofrenda a su tierra, fueran inagurados oficialmente por los cabecillas de un sistema que da la espalda a la cultura. El artista quería que los políticos estuvieran bien lejos de su obra. En aquella época los políticos tenían una manía: la de las solemnes inaguraciones, por lo que el mural fue tapado durante 8 meses, pero el rodaje de una película dirigida por Giménez Rico precipitó la caída de la lona, chafando así los planes de los políticos burgaleses, ya que cuando inaguraron la obra ésta ya había aparecido en televisión.

Para Vela Zanetti, pueblo y régimen no eran la misma cosa. El artista que decidió que los murales cidianos serían la coronación de una extensa obra polifacética, tuvo que aguantar (ya curtido por el sufrimiento que le produjo la muerte de su padre y el exilio) que llegaran tiempos mejores en los que sistema y pueblo se pudieran confundir.

Para terminar, destacar que en el Arco de Santa María se halla otro fresco con un protagonista histórico burgalés, el Conde Fernán González, pero eso ya es otro cantar...

Adrián Tomé
Mariana Tarrero
1D

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