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martes, 3 de noviembre de 2015

DIEGO RODRÍGUEZ, MARTÍN ANTOLÍNEZ Y JERÓNIMO DE PERIGORD


El Puente de San Pablo daba acceso a la Plaza del Mercado Mayor y este permite cruzar el río Arlanzón y entrar en la zona antigua de la ciudad. Es un puente ancho y compuesto por ocho arcos flaqueado por ocho esculturas y su nombre se debe a la proximidad con el convento de San Pablo (actualmente el Museo de la Evolución).

Las estatuas que en  él se encuentran, están talladas en piedra, pertenecen al proyecto arquitectónico-escultórico que honraba al Cid, llevado a cabo en el siglo XX, con piedra de Hontoria, con 3 metros de altura. La primera estatua de la que os vamos a hablar representa al único hijo varón del Cid y está situada en el perfil izquierdo del puente San Pablo. El autor de estas es Joaquín Lucarini, escultor italiano de ideología ácrata, en el año 1954. 

DIEGO RODRÍGUEZ

Es la estatua que representa perfectamente la juventud con la que Diego murió. Este falleció el 15 de Agosto de 1097 en la batalla de Consuegra (Toledo). Diego fue mandado a esta batalla por parte de su padre, desde Valencia, ya que el Rey Alfonso VI decide desafiar a los almorávides en Consuegra, pero tiene escasez de tropas y pide refuerzos al Cid, quien como muestra de amistad, le manda a Diego, heredero de su linaje. Diego lleva como refuerzos a la caballería de Álvar Fáñez, que es emboscada por los almorávides. Alfonso VI perdió muchos hombres, pero entre estos destaca Diego Rodríguez, cuyo valor, entrega y muerte se celebran cada año desde 1997 en Consuegra con una ceremonia funeraria.
Pero una cosa que nos preguntamos es ¿por qué no estaba Diego en Cardeña con su madre y sus hermanas cuándo el  Cid fue exiliado en 1081? Hay varias hipótesis; una de ellas es que Diego estuviera en Asturias en la corte de su tío, o que fue criado en la corte de Alfonso VI o incluso también se dice que como hijo de previo matrimonio, habría sido criado por los parientes maternos.

Después de esta breve explicación sobre la corta vida de Diego, ahora nos vamos a centrar en:

MARTÍN ANTOLÍNEZ:

Martín Antolinez “Burgalés de pro” según el poema y “ardida lanza” según el Cid, es la persona que abastece al Cid y sus acompañantes de comida y bebida, en la Glera, antes de la salida del reinado de Alfonso. Por la mañana se ofrece a ir con el Cid y acompañarle en su destierro. El Cid le pide ayuda, ya que no puede llevarse las arcas con él, porque el Rey Alfonso le descubriría, entonces Martín confía las arcas a Raquel y Vidas; sus amigos de confianza. Es reconocido como un caballero burgalés muy prodigioso, un gran guerrero y es el tercero a favor del Cid después de Álvar Fáñez y Pedro Núñez. 
Se dice que fuera del Cantar del Cid, no hay pruebas de su existencia histórica, por ello, algunos sostienen que fue solo una creación artística. Pero sin embargo es curioso que se diga que Martín era hijo de Fernando Díaz, su hermano, por lo tanto su sobrino.



JERÓNIMO DE PERIGORD

Esta estatua de la que os vamos a hablar representa al monje cluniacense francés de Perigord, obispo de Valencia. Está situada en el perfil derecho del puente San Pablo. 




El personaje está representado con una cruz en la mano derecha y en la izquierda lleva su báculo. 
Aparece en el Cantar como un importante clérigo, este se une al Cid en su lucha contra los almorávides. Tras la conquista del Cid, figura como obispo de Valencia en 1098. Tradicionalmente se pensó que viajó a la Península Ibérica como simple presbítero formando parte del grupo de monjes de su orden que llegaron a España escogidos por el arzobispo de Toledo Bernardo de Sedirac para introducir el rito romano en sustitución del rito hispánico tras el Concilio de Burgos de 1080 en el reino de Alfonso VI. 

Se dice que lo más probable es que no fuera cluniacense ya que su diploma escrito de de dotación del Cid a la catedral de Valencia en 1098 acerca de su llegada hace pensar que llegó directamente desde Francia. Pudo llegar a España entre 1094 y 1097.

Y para finalizar, os vamos a indicar algunos lugares de interés turístico cercanos al puente San Pablo. A los dos lados del puente tenemos al margen izquierdo del río el Museo de la Evolución, y al margen derecho, la Plaza del Cid con su estatua ecuestre, en la que el Cid montado en Babieca, nos señala con su espada Tizona la dirección de su destierro. En esa misma Plaza está situado el Teatro Principal.

jueves, 15 de octubre de 2015

Diego Rodríguez (hijo del Cid)

Diego Rodríguez (1076- 1097) fue el único hijo varón del Cid Campeador. No aparece en el Cantar de Mio Cid ni en ningún otro texto importante; se cree que es porque, con unos seis años, Diego estaba en edad de marcharse, de dejar a su madre y su casa para educarse en otra parte y porque no estaba en Cardeña con Jimena y sus hijas cuando el Cid dejó Castilla.

Como era costumbre que los sobrinos se criaran en casa de sus tíos maternos, es posible que Diego creciera en Asturias en la corte de su tío Rodrigo o quizá se crió en la corte de Alfonso VI.

Se cree que el Cid debió llevarlo a Valencia tras ser desterrado ya que no consta que permaneciera con su madre y hermanas en Castilla. Según esta hipótesis, luchó junto a su padre en las acciones que culminaron con la conquista de Valencia.

Falleció con 22 años en la batalla de Consuegra (Toledo) que enfrentó a los castellano-leoneses de Alfonso VI contra los Almorávides.

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Miguel Escudero
1ºBACH E 

martes, 13 de octubre de 2015

Estatuas de Diego Rodríguez y Martín Antolínez en el Puente San Pablo



Nos corresponde trabajar dos esculturas que representan a Diego Rodríguez, hijo del Cid, y a Martín Antolínez, un fiel amigo de éste. Estas dos esculturas forman parte de un conjunto de ocho esculturas, que se encuentran  en el puente San Pablo, en la ciudad de Burgos.

En el siglo XX, se decide ampliar la anchura del puente y debido a la amplia fama que estaba teniendo la época cidiana en la ciudad por acuñe entonces, se piensa en desarrollar,  en torno al puente, un proyecto que honre al Cid. Así pues, se convocó un concurso nacional de escultura que fue ganado por Joaquín Lucarini, quien realizó las ocho estatuas de tres metros de altura esculpidas en piedra de un pueblo de la provincia de Burgos, Hontoria. Las ocho estatuas, que conforman el llamado Ciclo cidiano, enmarcan la figura de El Cid colocada en la cabecera del puente y, además se intenta escenografíar como acompañaron al Cid en la salida de la ciudad hacia el destierro. Las esculturas se adecuan muy bien a los cánones estéticos de aquel momento.
Por un lado, nos encontramos con la escultura de Diego Rodríguez, que se encuentra en primer lugar y a la izquierda del Cid. Diego, era el único hijo varón de Rodrigo Diaz, quién debió de llevarlo consigo en su destierro, ya que no consta que se quedara en Castilla con su madre y sus hermanas. Luchó junto a su padre en la conquista de Valencia y murió en la batalla de Consuegra luchando contra los almorávides. El hijo del Cid, no aparece en el Cantar del Mio Cid.

Por otro lado, encontramos la escultura de Martín Antolinez, que se encuentra al lado de la anterior. Martín, era un ilustre burgalés, amigo del Cid y protagonista en el Cantar de la artimaña del cofre que, según la tradición, fue empleado por el héroe para engañar a los judíos de Burgos.

Patricia Ruiz y Fredery Rocha
Curso: 1°D Bach